Las
hembras apareadas y fecundadas (mayores que los machos en
cuanto a robustez y envergadura alar), desovan en plantas
como el rosal o frutales como el manzano, el duraznero y el
peral; también lo hacen en frondosos árboles
como los conocidos Plátano, Álamo y Palta (entre
otros), de los que se alimentarán las futuras larvas
luego de una gestación que varía entre los 12
y 15 días de realizada la puesta, teniendo en cuenta
para ello una temperatura variable entre los 18º y 28º
centígrados y una humedad relativa en promedio al 60%.
Es característico en esta especie que sus hembras no
hagan grandes desplazamientos en vuelo y que realicen sus
desoves en puestas de manera agrupada e indistintamente en
el envés y revés de las hojas de la planta elegida.
Culminada la puesta y agotadas sus energías en gran
parte, la polilla (que vive entre siete ocho días)
sobrevivirá sin alimentación alguna, unos pocos
días más (tal ves uno o dos) para morir habiendo
dejado ya su descendencia, la que comenzará el ciclo
nuevamente repitiendo el desarrollo hasta que sus orugas próximas
a pupar y habiendo soportado 5 mudas de su cobertura corporal
en este período, se enterrarán entre los 10
y 20 centímetros bajo tierra a la espera de la nueva
transformación.