Un poco
de historia (resumen de una leyenda)
Durante muchos siglos,
el origen de la seda fue un misterio absoluto para el mundo
occidental. Y es que durante varias decenas de siglos, la
sericultura fue monopolio exclusivo de los emperadores chinos,
quienes hicieron lo imposible para guardar su secreto. La
exportación de los insectos y de sus huevos se castigaba
con la pena de muerte. Según una antigua leyenda china,
el cultivo y la producción de la seda se remonta al
2460 a. C., año en que la emperatriz Lei-Tsu observó,
en los jardines de palacio, una oruga que hilaba su envoltorio
de seda. Después de observar la similitud de este proceso
con el del tejido de una tela, la emperatriz intentó
deshacer el capullo para hilarlo pero, decepcionada, tuvo
que abandonar su empeño porque el hilo no se desenganchaba.
Hasta que, un buen día, se le ocurrió sumergir
el sedoso envoltorio en agua caliente, y comprobó que
la fibra se desprendía con gran facilidad. La emperatriz
se animó a tejerlo y así dio inicio a una de
las historias mas largas y trascendentes de la humanidad.
Cría
del gusano de seda en Argentina (informe de la revista Vida
rural)
La
cría y explotación del gusano de seda, un lepidóptero
cuyo nombre científico es Bombyx mori, tuvo cierto
desarrollo en la Argentina hasta la década del '40.
Luego se abandonó, y a partir de 1993 está recobrando
nuevos bríos, sobre todo por impulso de la Cátedra
de Granja de la Facultad de Agronomía y Zootecnia de
la Universidad Nacional de Tucumán, cuyo titular es
el Ingeniero Agrícola Luís Alberto Pailhé.
Un equipo encabezado por el mencionado especialista estudia
y evalúa desde entonces las posibilidades de esta actividad
-denominada Sericultura- como emprendimiento alternativo para
Tucumán, el Noreste e incluso otras regiones del país.
Como es sabido, la cría de este insecto tiene como
finalidad la obtención de una materia prima denominada
capullo, de la cual se extrae el hilo de seda para tejeduría.
La cría se realiza bajo techo, en galpones o locales
especialmente acondicionados, con control de temperatura y
humedad. Allí el insecto se desarrolla en cuatro etapas
o estadios biológicos: huevo, larva, pupa y adulto.
La etapa de larva debe coincidir con el brote primaveral de
la morera (Morus alba, Morus nigra o sus híbridos),
cuyas hojas constituyen su alimento exclusivo. La duración
del ciclo biológico hasta la obtención del capullo
-objetivo de la cría- es de unos 36 días.
El equipo de trabajo
de la Universidad de Tucumán, que mencionáramos,
quiere "reflotar" esta actividad mediante mini unidades
productivas de capullos que constituyan un emprendimiento
rentable para pequeños productores, amas de casa, jóvenes,
etc.
La sericultura
hoy
En la actualidad,
la mayor parte de la producción sedera se concentra
en Rusia, China y Japón, siendo este último
país, con diferencia, el primer exportador. La técnica
de sericultura actual se basa en la selección genética
y sigue varias etapas. La primera consiste en aislar a las
hembras, con el objetivo de poder detectar aquellas infectadas
por la bacteria Nosema bombycis. A continuación, viene
el desgranado, es decir, la separación de los huevos
que flotan porque son estériles. El resto de los huevos
se mantiene en ambientes controlados en cuanto a temperatura
y humedad hasta que llega el final de la hibernación,
momento en que se procede a incubarlos para sincronizar la
eclosión de las orugas. Este proceso permite racionalizar
la alimentación y utilizar sistemas automáticos
con los que se consigue una cría multicíclica,
es decir, una sucesión de generaciones durante medio
año, período durante el cual están disponibles
las hojas de morera.
Para mayor
información dirigirse a la página de la
Asociación
Sericícola de la República Argentina